Durante una alocución presidencial realizada en la noche del domingo, el mandatario Abelardo de la Espriella instruyó a su ministro de Hacienda, Miguel Gómez, a encabezar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De la Espriella justificó la medida asegurando que el saldo de las finanzas del país se encuentra en cifras rojas y culpó a la administración saliente de Gustavo Petro por sobreendeudar al Estado y presupuestar un gasto desmedido.
En el Marco Fiscal de Mediano Plazo presentado por la administración saliente se estimaba un déficit fiscal del 4,5% del PIB para 2027. No obstante, tras un proceso de revisión y lo que el nuevo Ejecutivo denominó un "sinceramiento" de las cuentas públicas, la estimación del déficit se elevó al 9,4% del PIB. Además, las proyecciones oficiales prevén que la deuda pública alcance un 67,3% del PIB en 2027, acercándose al límite legal del 71%.
El llamado al FMI representa un giro en la postura de la actual administración, que previamente había descartado acudir al organismo internacional. Aunque el presidente prometió en su campaña recortar la estructura estatal en un 40%, aún no ha detallado qué áreas se verán afectadas por los planes de austeridad. La búsqueda de recursos externos se da en un panorama complejo, marcado por el incremento del riesgo país y el encarecimiento de los créditos en los mercados internacionales.
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