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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) encendió las alarmas en el centro del país al confirmar que 35 municipios de su jurisdicción atraviesan distintos niveles de desabastecimiento de agua como consecuencia del incremento de la sequía y el fenómeno de El Niño.
La situación de mayor gravedad se concentra en Puerto Salgar y Viotá, municipios que debieron declarar la calamidad pública, seguidos por Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, catalogados en alerta roja debido a que sus sistemas locales de acueducto no logran satisfacer la demanda de la población.
Ante el deterioro progresivo de los caudales, las autoridades locales y la autoridad ambiental implementaron diversas medidas de contingencia:
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Alerta Naranja: Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay y Fúquene (Cundinamarca), junto con Buenavista (Boyacá), registran cortes parciales y aplican estrategias de ahorro.
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Alerta Amarilla: Anapoima, La Mesa, Anolaima, San Antonio del Tequendama, La Palma, Paime, Arbeláez, Granada, Venecia, Cabrera, Pandi, Tibacuy y Silvania.
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Suministro alterno y racionamiento: Provincias como Magdalena Centro (Bituima, San Juan de Río Seco, Pulí y Beltrán) atienden a sus comunidades mediante carrotanques, mientras que Chaguaní debió iniciar esquemas de racionamiento en su casco urbano.
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El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, advirtió que la entidad no tolerará abusos sobre las fuentes hídricas e intensificará los operativos en campo para sellar captaciones o desvíos no autorizados. En lo corrido del año, la Corporación ya suma más de 300 procesos sancionatorios ambientales.
"El agua es para la gente. Estamos desplegando operativos inmediatos para sellar captaciones ilegales y frenar riegos no autorizados. Superar esta emergencia exige disciplina de los alcaldes, empresas de servicios y sensatez de cada ciudadano", enfatizó el directivo.
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